Desde las tierras fértiles de Ecuador, la cuna del cacao de aroma fino, esta planta
sagrada se ha extendido por América del Sur y Central, moldeando tradiciones milenarias e
inspirando culturas durante milenios.
Entre los mayas y aztecas, el cacao era conocido como “la bebida de los dioses”, un
elixir divino compartido en ceremonias y rituales de gratitud.
En Sudamérica, el cacao encontró su hogar espiritual en manos de pueblos indígenas como los
Asháninka, Waorani y Machiguenga, quienes continúan cultivando y fermentando el
cacao siguiendo métodos ancestrales que protegen la biodiversidad y garantizan una
calidad excepcional.
Hoy, SelvaBio trabaja directamente con estas comunidades y agricultores locales en
Ecuador, Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela, preservando la conexión entre el
origen, la pureza y el propósito.